Tras los rastros del oso andino en el DRMI Guantiva-La Rusia

Recorrer por los páramos y bosques de niebla del Distrito de Manejo Integrado DRMI Guantiva-La Rusia, en la cordillera Oriental de Colombia, es mucho más que recorrer paisajes majestuosos. Es internarse en un territorio donde cada rastro nos habla de la vida que se esconde entre la niebla. En estas tierras, donde el agua nace y la biodiversidad se entrelaza con la cultura campesina, el oso andino (Tremarctos ornatus) deja señales silenciosas de su presencia.Seguir sus huellas no siempre es sencillo: se requiere paciencia, largas caminatas y jornadas que ponen a prueba la resistencia física. Sin embargo, para quienes trabajamos en la conservación, encontrar un rastro del oso andino es un tesoro invaluable, es la más anhelada recompensa.

Los rastros que nos guían

Durante los recorridos de monitoreo se pueden identificar los principales indicios de su paso o presencia de la especie en la zona:

  • Rasguños en los árboles: marcas profundas en la corteza que muestran la fuerza de sus garras y lo hábil para trepar árboles.
  • Pelos en los rascaderos: pequeños mechones o pelos atrapados en la corteza, evidencia directa de su contacto con los árboles.
  • Comederos: son los restos de hojas desgarradas que dejan los osos cuando se alimentan de plantas como bromelias o puyas. Estos sitios muestran cómo el oso obtiene nutrientes y azúcares que estas especies vegetales acumulan en su interior.
  • Excretas: permiten conocer en detalle la dieta del oso andino. Generalmente se compone de vegetación (bromelias, puyas, frutos y hongos), pero también incluye insectos y carne, ya sea de carroña o de animales que caza, tanto silvestres como domésticos.
  • Dormideros o “camaretas”: espacios que acondiciona entre la vegetación para descansar, protegidos por la espesura de los bosques o la cobertura de los frailejones.

Cada uno de estos rastros es una pieza de un rompecabezas que revela la importancia ecológica del oso andino como especie sombrilla: al protegerlo, aseguramos la conservación de los ecosistemas altoandinos y de todas las especies que habitan en ellos.

Conservación con enfoque comunitario

En la Fundación Gaia, llevamos varios años trabajando en el DRMI Guantiva La Rusia a través de monitoreo de la ocupación de la especie, sensibilización ambiental, fortalecimiento de capacidades, apoyo a procesos de formación, entrega de insumos, acompañamiento en el desarrollo de actividades económicas sostenibles y conformación de grupos de coinvestigadores de monitoreo participativo, donde las comunidades locales son protagonistas. Ellas conocen el territorio, caminan sus montañas y aportan su experiencia para fortalecer las acciones de conservación.

Creemos que la protección del oso andino no es solo un reto ambiental, sino también una oportunidad para fortalecer la relación entre naturaleza y comunidad, impulsando alternativas sostenibles que garanticen el bienestar humano y la protección de los páramos.

Un llamado a sumar esfuerzos

El oso andino es un símbolo de esperanza para nuestros páramos y bosques de niebla. Su conservación requiere la suma de voluntades: comunidades, instituciones, cooperantes y ciudadanos habitantes de zonas rurales y urbanas. Cada aporte, desde el conocimiento ancestral hasta el apoyo técnico y financiero, contribuye a mantener vivo este corredor de vida.

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