Del 4 al 6 de diciembre de 2025, Charalá fue el escenario de una gran movilización ambiental que integró educación, deporte, restauración ecológica y emprendimiento para proteger el oso andino y los ecosistemas del DRMI Guantiva-La Rusia.

La conservación de la biodiversidad se fortalece cuando las comunidades, las instituciones y la academia trabajan con un mismo propósito. Bajo esta premisa, del 4 al 6 de diciembre de 2025, el municipio de Charalá, Santander, fue sede del III Festival CuidadOSOS: Conservando el Agua, la Biodiversidad y la Montaña, una iniciativa ejecutada por la Fundación Gaia con el financiamiento de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) y la articulación de Parques Nacionales Naturales de Colombia, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Alcaldía de Charalá, la Fundación Neotropical y otras organizaciones aliadas. Durante tres días, más de 2.500 personas indirectamente participaron en una programación que integró educación ambiental, restauración ecológica, emprendimiento rural y el Reto Trail Running CuidadOSOS, la actividad central del festival, que promovió el deporte como una herramienta para fortalecer la conexión entre las personas y la naturaleza. Estas acciones contribuyeron a sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de proteger el oso andino (Tremarctos ornatus), las fuentes hídricas y los ecosistemas del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Guantiva-La Rusia, consolidando este encuentro como uno de los principales espacios de participación ciudadana y conservación de la biodiversidad en Santander.



Educación y acción para conservar el territorio
La programación inició con una sembratón de 150 árboles nativos en el Hogar Juvenil de Charalá, donde estudiantes, docentes y miembros de la comunidad participaron en acciones de restauración ecológica. Posteriormente, la agenda académica reunió a investigadores, autoridades ambientales y habitantes del territorio para compartir conocimientos y fortalecer las capacidades locales en torno a la conservación.
Entre los principales espacios de aprendizaje se desarrollaron:
- Taller práctico de avistamiento de aves.
- Conferencias sobre la conservación del oso andino y la biodiversidad altoandina.
- Conversatorios sobre conectividad ecológica y monitoreo comunitario.
- Intercambio de experiencias entre comunidades, investigadores y autoridades ambientales.

Deporte, emprendimiento y participación comunitaria
Aunque el Reto Trail Running CuidadOSOS fue la actividad central del festival y reunió a 320 corredores, la jornada de cierre también se convirtió en un espacio para fortalecer la economía local y acercar a las familias a la conservación del territorio.
Uno de los escenarios más destacados fue el EcoMercado CuidadOSOS, donde productores y emprendedores rurales visibilizaron el trabajo que desarrollan en sus comunidades mediante la comercialización de miel, café, vinos, lácteos, frutas, hortalizas, galletas y artesanías. Este espacio permitió fortalecer los circuitos de economía local, promover el consumo de productos sostenibles y reconocer el papel de las comunidades rurales como aliadas fundamentales en la conservación de la biodiversidad.
La programación se complementó con actividades dirigidas a públicos de todas las edades, creando un ambiente de aprendizaje e integración alrededor de la naturaleza. Entre ellas se destacaron:
- Intercambio de semillas criollas para promover la conservación de la diversidad agrícola.
- Concurso de fotografía de biodiversidad, que incentivó la valoración del patrimonio natural del territorio.
- Presentaciones de teatro de títeres con enfoque de educación ambiental.
- Entrega de árboles nativos para apoyar procesos de restauración ecológica y reforestación.

El III Festival CuidadOSOS demostró que la conservación también se construye desde el encuentro, el conocimiento, el deporte y el trabajo conjunto. Cada árbol sembrado, cada corredor, cada emprendimiento local y cada espacio de aprendizaje reflejaron el compromiso de cientos de personas con la protección del oso andino, el agua y los ecosistemas que sostienen la vida en Santander. Con esta tercera edición, el festival continúa consolidándose como un referente regional de educación ambiental y participación comunitaria, inspirando nuevas acciones para conservar la biodiversidad y fortalecer el vínculo entre las personas y su territorio.

